Valentina e Pasqualina nace como una propuesta totalmente alineada con el presente. Toma un postre icónico y lo lleva a otro terreno: recetas más ligeras, ingredientes cuidados y una mirada actual sobre la repostería. Funciona en formato delivery y conecta con su público no solo por lo que ofrece dentro de la caja, sino por todo el universo que construye alrededor de la marca.
El proyecto parte de una idea clara: huir de los códigos clásicos de la pastelería convencional. Nada de ornamentos excesivos ni nostalgia empalagosa. La identidad visual apuesta por una sofisticación contemporánea, con referencias claras a la estética italiana —especialmente milanesa— y una personalidad marcada desde el propio naming. El nombre enlaza la figura de su creadora con el origen emocional del proyecto, una herencia familiar reinterpretada con mirada actual. La combinación de paletas sobrias, trazos gráficos definidos y el diálogo entre imágenes de archivo e ilustración genera un sistema visual potente, reconocible y con carácter propio.